Juan 15:16 “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto.”
Introducción corta Ser elegido es mucho más que recibir un privilegio; implica asumir una responsabilidad. Dios nos ha dado capacidades, oportunidades, relaciones y espacios de influencia con un propósito. Allí donde estamos podemos dejar una huella positiva.
Tres puntos prácticos
- Reconozco el valor que Dios ha puesto en mí: No necesito vivir comparándome con los demás. Cada persona tiene talentos y capacidades que puede poner al servicio de otros.
- Entiendo que ser elegido implica responsabilidad: Una oportunidad, un cargo o una tarea no solamente nos distingue: también demanda compromiso, integridad y excelencia.
- Procuro dejar fruto: Nuestro paso por una familia, una organización o un equipo debería generar algo bueno: soluciones, crecimiento, confianza, servicio y mejores relaciones.
Conclusión: La victoria no está simplemente en ser elegido, sino en responder correctamente a aquello para lo cual hemos sido llamados. Una persona victoriosa convierte sus oportunidades en frutos que benefician también a otros.
Oración: Señor, gracias porque has puesto propósito y capacidades en mi vida. Ayúdame a valorar lo que me has entregado y a utilizarlo responsablemente. Que donde tú me hayas colocado pueda dar buenos frutos. Amén.