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¡TU ORACIÓN ES TU FORTALEZA!
TEXTO BÍBLICO: Lucas 22:39-46 “y saliendo, se fue, Como solía, al monte de los
Olivos; y sus discípulos también le siguieron. 40 cuando llegó a aquel lugar, les dijo:
Orad que no entréis en tentación. 41 Y él se apartó de ellos a distancia como de un
tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, 42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí
esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 43 Y se le apareció un ángel
del cielo para fortalecerle. 44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era
su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. 45 cuando se
levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la
tristeza; 46 y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en
tentación.
INTRODUCCIÓN:
La oración es la relación, comunicación e intimidad en la cual nuestro Espíritu se
conecta con el de Dios, nuestro padre y creador. Existen maneras diversas de orar,
pero todas llegan a un mismo fin y es el de estar constantemente enlazados con la
Fuente de Vida.
Para un acercamiento genuino por medio de la oración debemos tener en cuenta:
1. humildad y humillación: reconocer la soberanía del ser supremo al cual nos
estamos dirigiendo, confesar y arrepentirnos con todo nuestro corazón.
2. Ser sinceros; expresar realmente lo que estamos sintiendo, sea cual sea la
situación.
3. Meditar en la palabra y estar atentos a su voz, porque Dios siempre responde,
solo que hay demasiado ruido en nuestra mente que no nos permite escucharlo.
CONCLUSIÓN:
En nuestra oración siempre encontraremos: relación, amor, guía,
fortaleza, humildad, humillación, fuerza, despojo de nosotros mismos, más
dependencia de Él, respuesta, sanación, entrega absoluta, liberación, paz, armonía,
gozo. Así como lo hizo Nuestro Señor Jesús en el texto bíblico mencionado
anteriormente, queriendo hacer la voluntad de su padre, pero exponiendo todo lo
que tenía en su corazón, para que Él lo llenara de fortaleza y así cumplir el propósito
por el cual venía a este mundo.
ORACIÓN:
Amado rey celestial, padre de naciones enteras hoy te pedimos para
que en cada oración de cada creyente seas tú manifestándote, llenando o si es el
caso reconstruyendo cada corazón, de los que hoy te suplicamos en intimidad, en
clamor por nuestras situaciones, entregando en cada lágrima los
dolores, necesidades, angustias, ansiedades, miedos, y que al llegar ante ti somos
conscientes de que solo tú nos puedes ayudar, nos puedes restaurar, levantarnos
y darnos fuerza para cumplir el propósito por el cual nos trajiste a este
mundo. Amén
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