Versículo: 1 Corintios 6:19
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestros?”
Introducción:
La identidad no es solo lo que piensas de ti, es también lo que haces con tu cuerpo. Dios no habita en un edificio: habita en ti.
Puntos:
- Tu cuerpo tiene dignidad porque Dios lo habita.
No es un objeto para explotar ni un enemigo para castigar. Es templo. Cuídalo con descanso, alimento sano y pureza.
- La santidad es un asunto práctico.
Lo que ves, lo que oyes y lo que haces en privado afecta el templo. Cierra hoy una puerta concreta que has dejado abierta.
- No eres tuyo: fuiste comprado por precio.
Esa verdad quita la ilusión de la autonomía absoluta. Tu vida le pertenece a quien te compró con su sangre, y eso es tu mayor seguridad.
Conclusión:
Donde tú vas, va la presencia de Dios. Vive con la conciencia de que llevas algo santo dentro de ti.
Oración:
Espíritu Santo, gracias por habitar en mí. Perdóname por lo que he permitido que contamine tu templo. Ayúdame a honrar con mi cuerpo al Dios que me compró por precio de sangre. Amén.
Declaración del día:
Hoy honro a Dios con mi cuerpo, porque soy templo del Espíritu Santo y no me pertenezco a mí mismo.