Base bíblica: Juan 3:16 “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.”
Introducción: Cuando pensamos en la vida, muchas veces creemos que todo termina aquí en la tierra. Pero Dios nos enseña algo maravilloso: la vida no se acaba, ¡continúa para siempre! Él nos creó no solo para vivir aquí, sino para vivir eternamente con Él. Esto significa que nuestras decisiones hoy son muy importantes.
Desarrollo del Tema:
1: Dios nos creó para vivir eternamente. No fuimos creados solo para este mundo. Dios tiene un plan eterno para cada uno.
Aplicación: Entender que nuestra vida tiene un propósito más grande……. “Mi vida es para siempre con Dios.”
2: Jesús es el camino a la vida eterna. Juan 14:6 “Yo soy el camino, la verdad y la vida.”
La vida eterna es un regalo que recibimos por medio de Jesús. No es algo que ganamos, es un regalo de amor.
Aplicación: Creer en Jesús y confiar en Él…….. “Jesús me da vida eterna.”
3: Vivo hoy pensando en la eternidad. Lo que hacemos hoy tiene valor eterno. Amar, obedecer y hacer el bien agrada a Dios.
Aplicación: Tomar buenas decisiones cada día……… “Vivo hoy para lo eterno.”
Conclusión: Nuestra vida no termina aquí, ¡es solo el comienzo! Dios nos ama tanto que nos dio la oportunidad de vivir para siempre con Él. Cuando creemos en Jesús, recibimos ese regalo maravilloso. Por eso, debemos vivir cada día haciendo lo correcto, amando a Dios y a los demás.
Actividad: “El camino eterno”.
Materiales: Cinta o papel para hacer un camino en el suelo.
Dinámica: Haz un camino largo en el suelo. Explica que el camino representa nuestra vida. En el camino coloca acciones (ej: amar, obedecer, mentir, ayudar). Los niños deben escoger las acciones correctas mientras avanzan.
Al final todos dicen: “¡Quiero vivir con Dios para siempre!”
Ofrenda:
Cuando damos nuestra ofrenda, mostramos que confiamos en Dios no solo para hoy, sino para siempre.
Mateo 6:20 “Almacenen tesoros en el cielo.” Nuestra ofrenda es una forma de invertir en algo eterno. No solo pensamos en lo que vemos, sino en lo que Dios tiene preparado para siempre. “Doy con alegría porque pienso en lo eterno.”