24 agosto, 2026

QUE TU IDENTIDAD SE NOTE

Enfoque del mes: IDENTIDAD. Base Bíblica: 1 Juan 3:18. RVR1960” Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

1 Juan 3:18. RVR1960

“Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.”

OBJETIVO: Comprender que nuestra identidad como hijos de Dios no solamente se expresa en lo que decimos creer, sino en la manera como respondemos ante las necesidades de quienes nos rodean, siguiendo el ejemplo de Jesucristo.

ACTIVIDAD INTRODUCTORA: Apreciado mentor prepare: hojas de papel, lapiceros. Luego pida a cada integrante del Grupo de Paz que escriba en una hoja una respuesta a la siguiente pregunta: “Si mañana alguien que está pasando por una situación difícil necesitara de mí, ¿qué estaría dispuesto a hacer para ayudarlo?” Puedes dar algunos ejemplos: escuchar, acompañar, compartir alimentos, donar algo, visitar, ayudar económicamente, orar o simplemente estar presente. Después pregunte. “¿Qué diferencia existe entre escribir lo que haríamos e ir a ayudar con hechos cuando alguien realmente necesita nuestra ayuda?”. Permita que algunos participantes compartan sus respuestas. Finalmente explique que el terremoto que golpeó a Cali y otras regiones del país el 10 de agosto nos recordó algo muy importante: las crisis revelan lo que hay en nuestro corazón. Muchas personas se movilizaron para rescatar, acompañar y ayudar a quienes lo habían perdido todo. Y tú, ¿estás dispuesto a ir y ayudar con hechos a quienes lo necesitan?

INTRODUCCIÓN: El terremoto del 10 de agosto nos tomó por sorpresa. En pocos minutos, muchas personas vieron cambiar su realidad: familias afectadas, viviendas destruidas, personas heridas y otras que necesitaron ser rescatadas. En medio de una situación tan dolorosa también apareció algo hermoso: personas ayudando a los demás. En Cali se organizaron comunidades, voluntarios y organismos de socorro para atender la emergencia, mientras diferentes centros de acopio recibieron elementos para los damnificados. Pero como seguidores de Jesús, debemos hacernos una pregunta más profunda: ¿Qué tiene que ver nuestra identidad con ayudar a los demás? Mucho. Porque cuando recibimos a Cristo, no solamente cambia nuestro destino eterno; también cambia nuestra manera de mirar a las personas que nos rodean. Jesús nunca fue indiferente frente al dolor. Cuando encontraba personas necesitadas, enfermas, rechazadas o heridas, se acercaba, escuchaba, servía y actuaba. Por eso Juan nos dice: “No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” Nuestra identidad en Cristo debe hacerse visible.

DESARROLLO DEL TEMA: Este versículo nos enseña tres verdades que nos ayudan a entender cómo nuestra identidad como hijos de Dios se manifiesta cuando ayudamos a los demás.

  1. Un hijo de Dios es diferente: Es fácil decir: “Dios te bendiga”, “voy a orar por ti”, “cuenta conmigo”. Pero Jesús nos enseñó que el amor verdadero no se queda solamente en las palabras. Cuando vemos una necesidad y podemos hacer algo, nuestra identidad en Cristo nos mueve a actuar. Dejamos de mirar nuestros problemas y empezamos a preguntarnos: “¿Qué está viviendo la persona que tengo al frente y qué puedo hacer para ayudarla?” El terremoto nos recordó que cualquiera puede necesitar ayuda en algún momento. Hoy podemos ser nosotros quienes ayudamos; mañana podríamos ser nosotros quienes necesitemos que alguien nos extienda la mano.
  1. El amor de Jesús nos lleva a actuar: El amor no solamente se declara; se demuestra. Jesús no vino solamente a hablarnos del amor de Dios. Él mostró ese amor con sus acciones: alimentó al hambriento, sanó al enfermo, consoló al que sufría, recibió al rechazado y se acercó a quienes otros ignoraban. Ayudar no siempre significa entregar algo material o dinero. A veces significa dar tiempo, orar, escuchar, acompañar, compartir, servir, cocinar, transportar, visitar o simplemente estar presente. Después del terremoto, muchas personas entendieron que no podían solucionar todo, pero sí podían hacer algo. Y muchas veces hacer algo pequeño puede representar muchísimo para alguien que lo ha perdido todo.

Nuestra identidad se hace visible cuando servimos: Jesús no nos llamó solamente para recibir; nos llamó también para servir. Cuando una persona recibe a Cristo, comienza una transformación interior que termina reflejándose exteriormente. Cristo comienza a enseñarnos a preguntar: “¿Cómo puedo ayudar?” Ese cambio revela que nuestra identidad está siendo transformada. Cuando una persona tiene a Cristo en su

  1. corazón, no solamente habla de amor: lo practica. Puede convertirse en refugio para otros, compartir lo que tiene, acompañar al que está pasando por una crisis y enseñarles a sus hijos que seguir a Jesús también significa servir. No necesitamos esperar otra tragedia para demostrar nuestro amor. Todos los días hay personas cerca de nosotros que necesitan una palabra, una mano, una oportunidad, una oración o simplemente alguien que no pase de largo.

 

CONCLUSIÓN: El terremoto nos recordó que la vida puede cambiar en cuestión de minutos. Pero también nos mostró algo poderoso: cuando las personas se unen para ayudar, el dolor se puede enfrentar de una manera diferente. Como hijos de Dios, nuestra identidad no debe quedarse en palabras. El apóstol Juan nos enseña que el amor verdadero no consiste solamente en hablar de él, sino en demostrarlo con hechos. Jesús nos enseñó a mirar al que sufre, acercarnos al que necesita ayuda y servir sin esperar nada a cambio. Por eso, esta semana recuerda: Mi identidad está en Cristo, y mi amor por los demás debe demostrarse. No podemos ayudar a todos, pero .todos podemos ayudar a quien está a nuestro lado.

APLICACIÓN PARA LA SEMANA: Esta semana cada integrante del Grupo de Paz deberá identificar una persona que esté pasando por una necesidad y realizar una acción concreta para ayudarla. No tiene que ser algo grande. Puede ser:

  • Orar por alguien (llevar una palabra de aliento).
  • Llevar alimento a una familia que lo necesite.
  • Ayudar a una persona mayor.
  • Compartir algo que tengamos.
  • Visitar a alguien que esté solo.
  • Dar una ayuda económica de acuerdo con nuestras posibilidades.
  • Acompañar a una persona afectada por la situación del terremoto.

 

OFRENDA: Hebreos 13:16. RVR1960. “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.”

Dar una ofrenda también es una manera de expresar nuestro amor a Dios y nuestra disposición de ayudar a otros. Este versículo nos recuerda que hacer el bien y compartir no son acciones secundarias para un hijo de Dios; son sacrificios que agradan al Señor. Nuestra ofrenda no debe nacer de la presión ni de la intención de recibir algo a cambio. Damos porque hemos recibido de Dios y porque nuestro corazón ha aprendido a compartir. Así como muchas personas se movilizaron para ayudar después del terremoto, nosotros también podemos preguntarnos qué podemos poner en las manos de Dios para bendecir a alguien más.

PARA EL MENTOR DE GRUPO DE PAZ:

  1. SEGUIMIENTO A CONQUISTA DE 3: Ya iniciamos el nuevo ciclo de conquista de 3. Pídele a tu mentor el Link para realizar el registro de 3 personas, por las que estarás orando, para invitarlas al grupo de paz, a la iglesia y al encuentro con Jesús.
  2. EQUIPO DE TRABAJO: Mentor, realiza el equipo de trabajo. Reúnete con las personas que ya asistieron al Encuentro y realiza seguimiento a su asistencia a los escenarios de crecimiento espiritual: celebración de fin de semana, Avivamiento, Escuela de Discipulado, devocional y altar familiar. Registra esta información en el grupo-grama del módulo Grupo de Paz en Génesis. Nuestro propósito es formar discípulos firmes en su identidad en Cristo.
  3. ESTUDIANTES DE ESCUELA: Seguimos avanzando en todos los niveles de la Escuela de Discipulado. Allí aprenderás a conocer más profundamente a Jesucristo, afirmarás tu identidad como hijo de Dios y recibirás herramientas para vivir conforme a los principios de la Biblia. No faltes. Es tiempo de crecer, servir y cumplir el propósito que Dios tiene para tu vida. Recuerda que Jesús nos dejó un llamado claro: “Vayan y hagan discípulos a todas las naciones…” (Mateo 28:19)

ORDEN DEL GRUPO DE PAZ: TIEMPO DE DURACIÓN: 90 MINUTOS
1. Bienvenida5 Min5. Oración de Fe (Nuevos)5 Min
2. Oración Inicio5 Min6. Palabra de Ofrenda5 Min
3. Desarrollo del Tema25 Min7. Anuncios(Invitación a la iglesia y al siguiente grupo)5 Min
4. Ministración del tema5 Min8. Verdades Fundamentales15 Min
9. Equipo de Trabajo20 Min  

 

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