Génesis 39:2-3 “Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. 3 Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.”
Introducción: José era esclavo en casa de Potifar, pero la Biblia dice que “Jehová estaba con él” y todo lo hacía prosperar. La prosperidad solo tiene una condición: contar con el respaldo divino.
Puntos:
- Su presencia hace la diferencia: “Mas Jehová estaba con José”. La presencia de Dios es tu ventaja, no tu carga. A José lo despojaron de su posición de hijo, de las comodidades de su hogar, de su familia, pero no le pudieron quitar la presencia de Dios. Asegúrate de que nunca te falte su presencia.
- La prosperidad está en Él: “Y fue varón próspero”. Próspero no es lugar, es persona. Sobre José reposaba la bendición, por ello donde él llegaba la atmósfera cambiaba, se hacía fructífera. Una cercana relación con el Señor provoca que ese manto de bendición repose sobre tu vida.
- ¡Se nota!: “Su amo vio que Jehová estaba con él”. Tu excelencia hace visible a Dios. La unción tiene evidencia. En cada acto se nota que hay algo sobrenatural que sobrepasa la capacidad humana. Es Dios actuando a través de ti.
Conclusión y oración: No esperes condiciones perfectas para prosperar. Asegura la presencia de Dios en tu vida y florece donde estás plantado.
Señor, que tu presencia me acompañe cada día de mi vida, y por cada senda que he de transitar. Guíame en todos mis caminos y bendice la obra de mis manos. Amén.