Apocalipsis 2:4-5 (Reina-Valera 1960)
“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras…”
Introducción
Es posible seguir sirviendo a Dios y, al mismo tiempo, permitir que el amor por Él se enfríe. Jesús nos llama a examinar nuestro corazón y a volver a una relación apasionada y sincera con Él.
1. El amor por Dios debe cuidarse cada día: La iglesia de Éfeso hacía muchas cosas correctas, pero había descuidado lo más importante: su amor por Cristo. Nuestra comunión con Dios necesita ser alimentada diariamente por medio de la oración, la Palabra y la obediencia. El amor crece cuando permanecemos cerca de Él.
2. Dios nos invita a volver a Él: Cuando reconocemos que nuestro amor se ha debilitado, Dios no nos rechaza; nos llama al arrepentimiento. Su gracia siempre nos ofrece la oportunidad de regresar y restaurar la intimidad que hemos descuidado. Su deseo es que caminemos cerca de Él.
3. Un corazón enamorado de Cristo vive para agradarle: Quien ama verdaderamente al Señor no le sirve por obligación, sino por gratitud. Ese amor se refleja en una vida de obediencia, adoración y fidelidad. Cuando Cristo ocupa el primer lugar en nuestro corazón, todas las demás áreas de nuestra vida encuentran su verdadero propósito.
Conclusión
Jesús desea ocupar el primer lugar en nuestro corazón. Hoy es un buen momento para evaluar nuestra relación con Él y renovar nuestro amor, recordando que nada es más valioso que caminar cada día en Su presencia.
Oración
Padre, examina mi corazón y muéstrame si he permitido que mi amor por Ti se enfríe. Renueva mi pasión por Tu presencia y ayúdame a buscarte cada día con un corazón sincero. Que Jesucristo sea siempre el primero en mi vida y que todo lo que haga sea una expresión de mi amor por Ti. En el nombre de Jesús. Amén.