Versículo: Juan 10:27
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.”
Introducción:
En un mundo lleno de voces, tu identidad incluye una capacidad: reconocer la voz de tu Pastor. Eres conocido, guiado y cuidado por él.
Puntos:
- Eres conocido por nombre.
El Pastor no maneja multitudes anónimas. Conoce tus heridas, tus miedos y tus necesidades específicas.
- Puedes distinguir su voz.
Su voz siempre concuerda con su Palabra, produce paz y te lleva al arrepentimiento, no a la confusión ni al pánico.
- La oveja sana sigue, no discute.
Obedecer rápido es señal de madurez. ¿Qué te está diciendo el Pastor hoy que has estado postergando?
Conclusión:
No estás perdido ni a la deriva: tienes Pastor. Aprende a callar las otras voces y sigue la suya.
Oración:
Buen Pastor, gracias porque me conoces y me guías. Afina mi oído para reconocer tu voz en medio del ruido, y dame un corazón dispuesto a seguirte. Amén.
Declaración del día:
Hoy escucho y sigo la voz de mi Pastor: soy conocido, guiado y cuidado por él.