Versículo: Romanos 8:1
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
Introducción:
El enemigo no puede quitarte la salvación, pero intentará quitarte la seguridad. Su arma favorita es recordarte tu pasado para robarte tu presente.
Puntos:
- “Ninguna” no admite excepciones.
No dice “poca” ni “casi ninguna”. En Cristo, la sentencia contra ti fue anulada, incluso en tus peores capítulos.
- Estar “en Cristo” es tu posición, no tu perfección.
La ausencia de condenación no depende de un día impecable, sino de estar en él. Permanece en Cristo y la seguridad permanece.
- Responde a la acusación con la Palabra.
Cuando venga el pensamiento acusador, no discutas con él: declara el texto. Aprende de memoria Romanos 8:1 y úsalo esta semana.
Conclusión:
Vivir condenado es vivir por debajo de lo que Cristo compró. Levanta la cabeza: en él no hay condenación para ti.
Oración:
Padre, gracias porque en Cristo no hay condenación para mí. Silencia toda voz de acusación en mi mente y ayúdame a caminar conforme al Espíritu. En el nombre de Jesús, amén.
Declaración del día:
Hoy rechazo toda condenación: estoy en Cristo Jesús y camino conforme al Espíritu.