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CUIDANDO EL TEMPLO
1 Corintios 6:19-20 RVR 1960
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en
vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido
comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro
espíritu, los cuales son de Dios”.
Honrar a Dios va más allá de tener una vida espiritual devocional diaria, honrarlo
también significa cuidar cada área de mi cuerpo, significa cuidar lo que Él me ha
entregado, mi alimentación, mi sexualidad, etc.
1. Mi cuerpo es un templo: Al ser templo del Espíritu Santo de Dios, es nuestro
deber cuidarlo con dedicación, ya que es el vehículo que transporta su
presencia, y a este vehículo debe realizarse el mantenimiento, exámenes,
aun buena nutrición y buenos pensamientos, que puedan garantizar que ese
cuerpo será un vehículo sano en esta tierra, hasta que el Señor lo decida o
Cristo venga por su iglesia.
2. Mi cuerpo no es mío: Nuestros cuerpos pertenecen a Dios porque Él los
compró, por lo tanto, no tenemos derecho a contaminar y abusar de la
propiedad de Dios, por el contrario, analizar todo lo que hago con él, para
honrarlo en todo momento.
3. Mi cuerpo honra a Dios: En Romanos 12:1 encontramos “Así que,
hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros
cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto
raciona”. Glorificar a Dios en tu cuerpo significa hacer todo lo posible por
evitar el pecado, ofrecerte a ti mismo en sacrificio, morir al yo y asegurarte
de que todo lo que haces es santo y agradable a Él.
Conclusión
Cuidar el templo donde habita el Espíritu Santo de Dios, debe realizarse de
manera intencional y determinada, donde nos alimentemos bien, cuidemos
nuestro cuerpo de manera física, pero también resistir contra todo tipo de
inmoralidad sexual que pueda apartarnos del Señor.
Oración
Señor Jesús, ayúdame a agradarte con todas las decisiones que tomo, revélame
que me hace falta para cuidar tu templo de la manera que te agrade, y sea
presentado como un sacrificio vivo.
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