Pasaje bíblico (NVI): 1 Tesalonicenses 4:7 “Dios no nos llamó a la impureza, sino a la santidad.”
Introducción: La santificación no es solo alejarnos del pecado, sino vivir para el propósito de Dios.
Puntos clave:
- El llamado de Dios es intencional: Nos llama a una vida diferente.
- La santidad define nuestro propósito: Vivimos para honrar a Dios.
- Responder al llamado es diario: Cada día elegimos obedecer.
Aplicación práctica: Evalúa si tus decisiones reflejan el llamado de Dios.
Conclusión: La santidad da sentido y dirección a la vida.
Oración: Señor, quiero vivir conforme a Tu propósito. Amén.