¡¡¡A GANAR!!!
Jerico parecia inexpugnable. Ninguna estrategia humana podia derribar sus muros, pero la obediencia de un pueblo los hizo caer. Dios no pidio fuerza ni armas, pidio fe expresada en obediencia. Lo que la espada no pudo lograr, lo consiguió un corazón que escucho y actuó conforme a Su palabra.
Principios
- La obediencia activa el poder de Dios.
- La obediencia colectiva genera milagros comunitarios.
- La obediencia perseverante vence toda resistencia.
Conclusión
Cuando obedecemos a Dios, los muros caen, las puertas se abren y las promesas se cumplen. La victoria no viene por la fuerza, sino por la obediencia.
Aplicación práctica
Sigue marchando, aunque no veas aún los resultados. Obedece día tras día y verás cómo Dios derriba todo muro que se levante frente a ti.