11 junio, 2026

El Dios de la Abundancia

2 Corintios 9:8-9 “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; 9 como está escrito: Repartíó, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.”

Introducción: Pablo habla de dar, y asegura que Dios da gracia para que tengas suficiencia y abundancia. La abundancia tiene un propósito: dar.

Puntos:

  1. Poderoso es Dios: La prosperidad no tiene su origen en el esfuerzo, sino en la gracia de Dios. Es por ello por lo que nuestra prioridad debe ser mantener una fuerte y estrecha relación con Dios.
  2. Él es nuestro Proveedor: Dios es fiel, y se asegura de que cada uno tenga lo que necesita, en el momento apropiado, y conforme a su carácter. Hubo un tiempo en que el pueblo de Israel necesitaba agua y Maná del cielo para sobrevivir y Dios lo dio en sobre abundancia. Luego vino el tiempo de la tierra de la leche y la miel, un nivel muy superior, pero todo provisto por Dios.
  3. Lo hace con un propósito: “Abundéis para toda buena obra”. La abundancia tiene destino: bendecir. Es para fluir, no para estancar. Es ser un canal a través del cual la bendición de Dios fluye hacia los más necesitados.

 

Conclusión y oración: Eres bendecido para ser de bendición. Eres un canal, no un tanque. Debes estar atento para realizar y patrocinar las buenas obras que Dios te encomienda. Recuerda que la abundancia sigue al propósito.

Señor, prepara mi corazón y mi carácter para que tu bendición pueda fluir a través de mis manos a favor de otros. Yo por mi parte me comprometo a prepararme y ser responsable en la administración de lo que tú me confíes. Amén.

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