Actividad: tendrás sobre una mesa dos velas, sólo una de ellas la encenderás y colocarás otra vela, encendida, bajo una mesa

Introducción: No necesitas ser perfecto para brillar, solo necesitas tener a Dios en tu corazón, permitiendo que sea él quien transforme tu vida y pueda manifestarse en ella, para así, dar testimonio y lograr la transformación de otros.

Así como una vela necesita de un encendedor, nosotros necesitamos de Dios para cumplir el propósito de nuestra vida, siendo nosotros, la vela y Dios el encendedor, pero ¿Cuál es ese propósito? El propósito que tenemos en Dios es ser luz en medio de la oscuridad por eso, sin él, es imposible.

1) Ten claro quién eres

Recuerda que primero que todo, eres hij@ de Dios, que somos la luz del mundo, es decir que tenemos una identidad, la cual debemos mantener, no dejar que se apague esa llama que está en nosotros y nos permite brillar ya que esa llama, refleja a Dios, como una ciudad en lo alto de una colina (vers. 14) debemos cuidarla, una ciudad puede deteriorarse si no se le hace mantenimiento, por lo tanto nosotros diariamente debemos limpiarnos de aquellas cosas que manchan nuestra identidad como hijos de Dios.

2) Deja que Dios te use

Dios necesita que ilumines en medio de la oscuridad, en medio de la dificultad o la situación de tu nación (Nación es el lugar en donde Dios te ha puesto: tu familia, colegio, iglesia, ciudad y/o país) él no espera que seas igual a los demás si no que a través de ti, esa nación sea transformada.

3) Da testimonio de lo que eres

Que tus acciones brillen a la vista de todos, para que así todos tomen la decisión de alabar a Dios y de seguirlo, porque no basta decir que lo sigues si tus actos demuestran lo contrario.

Conclusión: Eres luz y a través de ti, Dios va a transformar la nación en la que te la puesto, solo si vives conforme a su voluntad siendo testimonio para otros.

Ofrenda: Salmos 96:8

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