Hebreos 12:11   

Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. 

Cuando escuchamos la palabra disciplina, muchas personas genera pánico y terror, pues nos remonta en la época en la que estábamos pequeños, papá y mamá nos ejercían disciplina para corregir nuestro carácter, hábitos con el fin de ser mejores, por lo tanto, Dios es nuestro Padre Celestial por tal motivo Él también nos corrige, exhorta y enseña con amor, para formar en nosotros un carácter solido que nos lleve a cumplir nuestro propósito de vida.  

Tal vez te preguntes como Dios puede ejercitar disciplina en nosotros, Él lo hace a través de las diferentes situaciones que enfrentamos en nuestro diario vivir, las cuales nos hacen más fuerte, nos enseñan y nos llevan a ser cada día mejor; siempre estaremos en constante formación, por eso no debemos desmayar ni desanimarnos, porque nuestro amado Padre Celestial está sacando de nosotros nuestra mejor versión en cada área de nuestras vidas.  

La disciplina de Dios tiene como propósito, moldear nuestro carácter, no la menospreciemos, porque la disciplina, casi sin darnos cuenta, va cambiando nuestro mal carácter, por ejemplo, pasamos de orgullosos y soberbios a ser personas más humildes y aptos para su reino. 

El mismo Jesucristo su Hijo, pasó por tratos en su vida, aún sin ser pecador ni tener un carácter imperfecto, ¿cuánto más nosotros que somos muy imperfetos e impredecibles debemos pasar por ese fuego de la prueba? 

Y es que la tribulación produce paciencia y la paciencia prueba. 

 

2-. Endereza nuestro caminar. 

Nuestros pasos se tuercen con mucha facilidad. 

Con mucha facilidad nos desviamos, pero la disciplina sirve para enderezar nuestro camino. 

Proverbios 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte. 

Hemos sido iracundos, soberbios, arrogantes y en ocasiones orgullosos. 

 

“V9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?” 

 

3-. Traerá paz a mi corazón. 

V11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. 

 

La disciplina no es muy soportable en ocasiones, pero después de vivirla, sufrirla, aceptarla sin queja, te traerá paz, cambio positivo, bendición de lo alto. 

¡Reflexión!!! 

¿Qué de lo que estamos viviendo, es una disciplina del Señor o es resultado de nuestros actos? 

No toda circunstancia difícil en la vida hace parte de la disciplina de  Dios. 

Reto del día: Siembre hoy una semilla de amor, justicia y misericordia en tres personas distintas.

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