Texto Base: Eclesiastés 2: 1-11

Objetivo: Llevar a las personas a que entiendan que, aunque tienen muchas fichas que pueden llenar parcialmente su vida (drogas, alcohol, sexo, amigos, familia), el rompecabezas de su vida nunca va a estar completo sin la presencia de Dios en su corazón.

Actividad inicial: Realizar dos grupos de personas donde cada uno tendrá su mano derecha atrás y la izquierda adelante, esto con la intención que cada integrante con su mano izquierda logre tocar la mano derecha de la persona del equipo contrario para eliminarla del juego. El primer equipo que sean eliminados todos sus jugadores pierde.

Introducción
Cada persona tiene en su corazón un espacio con forma de Dios que solo Él puede llenar. Muchas personas van por la vida convencidos que no les hace falta nada, simplemente porque físicamente o materialmente no tienen necesidades. Solo piensa por un momento en cuántas estrellas de Hollywood que poseen fama, fortuna y familias hermosas, terminan con su vida o se entregan a un vicio que los vuelve esclavos.

1. ¿Qué fichas tengo? – Nuestras áreas familiares, estudiantil, laboral y social son áreas importantes en nuestra vida que se convierten en esas fichas que no pueden faltar en el rompecabezas, pero aun así esas áreas deben hacer una unidad con aquel que las diseñó… Dios. Él tiene el secreto para hacer que cada área en tu vida encaje de manera perfecta de acuerdo a su propósito que Él tiene con cada uno de nosotros.

2. Fichas equivocadas– Es imposible creer que la ficha de un rompecabezas tipo “A” encaje perfectamente con uno de tipo “B”, aun así, hemos gastado gran parte de nuestra vida intentando hacer esto sin sentido. El pecado genera vacíos en nuestro corazón que jamás podrán ser llenados con dinero, fama, drogas, sexo, orgullo, malas amistades pues solo Dios tiene la ficha perfecta que encaja en el rompecabezas de tu vida.

3. ¿La última ficha… o la primera? – Es posible que, aunque no nos falta nada materialmente y que mostramos ante los demás una falsa felicidad, pensamos que no necesitamos que Dios tome el control de nuestro rompecabezas. Lo que no sabemos o no queremos reconocer es que el hijo de Dios murió por cada uno de nosotros para que esos vacíos que tenemos en nuestra vida sean llenados por su infinito amor que cubre multitud de errores. En definitiva, Jesús debe ser la primera ficha en nuestro rompecabezas.

Sabías qué…
El ciclo del agua fue descubierto aproximadamente en el siglo XVII, el hecho se encuentra en el libro de Eclesiastés (Eclesiastés 1:7), el cual fue escrito aproximadamente en el 945 A.C.

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