INTRODUCCIÓN: Dirigirse a alguien o a algún lugar para pedir colaboración o reclamar atención son acciones que se le atribuyen a “ACUDIR”.

Muchas veces pensamos que no podemos acudir a Dios, o pedirle ayuda, cuando ¡eso es exactamente lo que Dios espera que hagamos! Él quiere desaparecer nuestro dolor, quiere que nuestro dolor se vaya y llenarnos de alegría, quiere que su gozo inunde todo nuestro ser, Él quiere que DISFRUTEMOS LA VIDA QUE NOS DIO.

Isaías 30:18-19 (NTV)

Podemos ver cómo acudir a Él es la respuesta a nuestro dolor, y el fin de nuestro llanto y sufrimiento… Sólo tenemos que buscarlo, contarle, pedirle, arrodillarnos, reconocer que sin Él nada somos. Sin embargo, muchos se preguntan: ¿Y qué sucede cuando clamamos a Él?

  1. ÉL NOS MOSTRARÁ SU AMOR: Ese amor de Dios que es tan grande e incomprensible por nosotros… Esa compasión y esa pasión que tiene por nosotros cada día, por salvarnos, por demostrarnos que Él está ahí.
  2. ÉL NOS MOSTRARÁ QUÉ CAMINO SEGUIR: (Isaías 30: 21) Y así impedirá que nos apartemos de Él, así es como podremos escuchar Su voz.
  3. ÉL SERÁ NUESTRO TESORO: (Isaías 28:5-6) Será nuestro orgullo, el ser más importante que pueda inundar nuestras vidas, nuestras vidas le pertenecerán a Él, y Él será nuestros Dios. Él será quien traiga lo que haga falta, para su ejército de valientes. Él será quien nos prepare, será la clave de todas nuestras victorias, y lo más valioso que tenemos al finalizar el día.
  4. (Isaías 30:22) YA NO HABRÁ ÍDOLOS: Todas las distracciones que pudiéramos tener que apartaban nuestra mirada del Padre ya no estarán más, porque Él será suficiente.
  5. (Isaías 30:23-26) EL SEÑOR NOS PROSPERARÁ, Y SERÁ NUESTRA FUERZA: El Padre traerá el alimento, la provisión, Su respuesta, Su ayuda, nos defenderá de nuestros enemigos y nos dará aliento de vida para luchar contra ellos y obtener la victoria. Él se encargará de darnos todo lo que necesitemos.
  6. EL SEÑOR NOS SANARÁ: Sanará nuestras heridas, y nos hará volver a Él, nos limpiará y nos dará un corazón como el Suyo… Fuerte, valiente, que nos ayudará a pensar como Él piensa, y hacer lo que Él haría. Sentir lo que siente y estar más cerca de Él. Cada día de nuestra vida.

ACTIVIDAD: HABLA CON DIOS. ACUDE A ÉL. ESPERA SU RESPUESTA CONFIADAMENTE.

CONCLUSIÓN: Acudir a Dios, llamarlo en busca de ayuda, no es algo malo, ni algo de qué avergonzarse, por el contrario, trae beneficios que ni siquiera nos imaginamos, y desata el poder de Dios sobre nuestra vida. Hay más bendición cuando confiamos en Dios de verdad que cuando fingimos hacerlo.

ACTIVIDAD 2: Comparte con los niños un refrigerio especial, y habla con ellos acerca de la experiencia de acudir a Él, que sea algo que ellos sepan que pueden hacer siempre. Prepara promesas para compartirles en señal de respuesta a su oración a Dios ese día.

OFRENDA: Si estás agradecido con Dios por algo, aprovecha el tiempo de la ofrenda y díselo, entrégala y confía en Él. En que Él ve tu corazón agradecido, y es Él quien concederá las peticiones de tu corazón.

Muéstrale a Dios que aún con tu dinero acudes a Él, que cada área de tu vida tú la pones en Sus manos.

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