Salmos 27:13-14:

“Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor.”

Cuando se comienza un nuevo año, esperamos que las cosas resulten mucho mejor que el año que terminó y eso está bien.  Sin embargo hay quienes no cuentan con la suficiente paciencia para esperar en el Señor y se adelantan a los tiempos, confiando en su conocimiento, sus capacidades o en otras personas, exponiéndose a la decepción, la desilusión y el desaliento por la vida.

El Salmista dice: … esfuérzate y aliéntese tu corazón.  Es decir esperar en el tiempo de Dios requiere un grado de esfuerzo y aliento;  significa hacer las cosas como a Dios le agrada, no desanimarse porque otros lo logran y en ti no ocurre nada.  ¿Te imaginas que sentía José en la cárcel siendo inocente y ver que quien es culpable es liberado? ¿te imaginas a David que había sido escogido por Dios para ungirlo como rey y tener que esperar que Saúl, quien reinaba en el momento y era un Rey injusto, muriera? ¿Te imaginas a Noé que terminando la construcción del Arca, no veía señales ni de llovizna, y aun así tenía que esperar el diluvio? Hay muchos ejemplos en la Biblia.

Este año comencemos con una actitud diferente frente al esperar.  Quien espera no desespera, porque confía en Dios y sus promesas, porque le cree a Dios y no a las circunstancias, porque honra a Dios teniéndolo en primer lugar.  La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, entonces, ¿Por qué no esperar?  Dios sabe el cómo, cuándo y dónde.

Recuerda José salió de la cárcel cuando Dios lo tenía determinado y se convirtió en el segundo después de Faraón, David fue coronado rey en el momento propicio y se convirtió en el mejor rey que nunca habrá sobre la tierra, Noé no desfalleció y cuando llegó el torrencial aguacero, él, su familia y gran cantidad de animales lograron sobrevivir al diluvio.

Espera en Dios y experimentarás la victoria siempre.

Reto de día: Has una corta oración confesándole a Dios todo en lo que te sientes afanado, háblale de todas las promesas que Él te ha hecho y cuales son tu sueños, luego de eso descansa en Él. Pon alabanzas y cuéntale a Dios que confías en Él, declara quien es y de qué es capaz.

Isaías 40:31 “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”

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