Proverbios 20:9

“¿Quién podrá decir: ¿Yo he limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado?”

Todos tenemos momentos en nuestras vidas en que todo es perfecto, o nosotros somos perfectos, pero nos equivocamos porque el único perfecto es Dios, el todopoderoso, aquel que dio su vida por nosotros por amor, el que nos rescató y nos perdonó y sigue perdonando, el que cada día tiene algo especial para nosotros, quien nos da la vida, la bendición, el sustento, el que hace que en Él seamos perfectos.

Nadie podrá decir: “Estoy libre de pecado o tengo un corazón completamente puro” la Biblia dice que no hay quien haga el bien y nunca peque; esto es muy cierto; por eso Dios nos pide que podamos estar conectados con Él y tener un corazón puro, lo cual implica no pensar mal de nadie, no juzgar al prójimo, no tener pensamientos de maldad, no volver al pasado, no ser malintencionado, ser limpio de malicia, no aceptar la corrupción en mi vida; es aprender a pensar como Jesús piensa, tener siempre pensamientos de bienestar, agradar a Dios a través de la sencillez de nuestro corazón, siempre ser sinceros, perdonando, amando, siendo justos.

Debemos tener siempre presentes nuestra condición de hombres que nos hace vulnerables al pecado, pensar que nunca vamos a fallar o equivocarnos nos hace aún más vulnerables a las pruebas y tentaciones, por lo tanto, debemos mantenernos con un corazón humilde, cada día aprendiendo del único perfecto que nuestro amado padre celestial.

Reto del día: Aprenda algo nuevo, pero que se lo enseñe una persona que poco conoce.

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