Base Bíblica: Gálatas 2:16 RVR
sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”

 

Introducción: Muchas personas describirían a alguien justo como alguien que hace lo correcto y que cumple las normas siempre, ¿verdad?; sin embargo, Pablo nos enseña que, ante Dios, no somos justos por cumplir los mandamientos de Dios, sino por creer en Jesús.

1. Jesús cumplió la ley: Jesús sabía que para nosotros era imposible hacer lo correcto siempre, así que Él hizo todo: vino al mundo, vivió como un hombre, nunca pecó, murió en la cruz, y también resucitó. Por eso, ser justos no se trata de que cumplamos todos los mandamientos y leyes, sino de que valoremos lo que Jesús hizo por nosotros.

 2. Creamos en Él: Cuando creemos que Jesús murió en la cruz y de esa manera nos limpió de todos nuestros pecados y nos dio una vida nueva, estamos siendo justos, porque valoramos lo que Él hizo por nosotros.

 3. Seamos obedientes: El ser justos por creer en Jesús no significa que podemos hacer cosas malas, al contrario, si creemos en Jesús y lo amamos, eso debe motivarnos a hacer lo correcto, a hacer lo que Jesús haría en cada momento. Nadie puede asegurarnos que será perfecto, pero Jesús siempre valora el esfuerzo. Entonces, si vamos a obedecer los mandamientos de Dios, no lo hagamos esperando que nos llamen justos por eso, hagámoslo porque amamos a Dios, y queremos hacer lo que Él nos diga.

Conclusión: No vivamos preocupados por no poder cumplir todos los mandamientos porque no vamos a disfrutar nuestra vida con Dios. Por eso, Jesús nos promete que, si creemos en Él, eso basta para ser llamados justos ante Dios; aunque a veces fallemos tratando de obedecerlo. Descansemos en Jesús, y creamos en Él.

Actividad: Escribe en una cartulina la frase “Somos justos por Fe”. Decóralo como quieras y ponle tu sello personal.

Reflexión: De esta manera, recordaremos que Jesús no espera que seamos perfectos, sino que creamos en Él.

Ofrenda: Isaías 53:5 RVR

“Más Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

Jesús se entregó como una ofrenda por nosotros para salvarnos y sanarnos. Y la ofrenda es una oportunidad que tenemos para darle las gracias por amarnos con un amor que no tiene fin.

Alabanza

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